Publicado: 25 de Julio de 2014

     
      Uno de cada tres divorcios se produce en septiembre, después de las vacaciones de verano.

      La rutina diaria, el trabajo, la casa, la atención de los niños si los hay, ayudan a muchas parejas a ir arrastrando los problemas sin que estallen durante todo el año. Cuando la convivencia se hace más estrecha, cuando las vacaciones obligan a permanecer juntos durante semanas sin otra posibilidad de escapatoria, las tensiones ocultas afloran y la situación revienta.